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domingo, 6 de septiembre, 2026

¿GLORIA REYES RENUNCIARÍA PARA DEDICARSE AL PARTIDO?

La juramentación de la nueva dirección del PRM abre el debate sobre si sus principales autoridades deberán dedicarse plenamente a las tareas partidarias

Este domingo 6 de septiembre está pautada la juramentación de la nueva dirección del Partido Revolucionario Moderno (PRM), una estructura que tendrá la responsabilidad de conducir políticamente a la organización oficialista en una etapa particularmente importante de cara a su futuro.

La nueva dirección estará encabezada por el presidente Luis Abinader; Deligne Ascención, como primer vicepresidente; Juan Garrigó, secretario general, y Gloria Reyes, secretaria de Organización.

Sin embargo, junto con la juramentación surge una interrogante que comienza a cobrar fuerza entre dirigentes medios y de base del partido: ¿renunciaría Gloria Reyes a sus responsabilidades en el Gobierno para dedicarse plenamente a la Secretaría de Organización del PRM?

La pregunta adquiere mayor relevancia a partir de la decisión del electo secretario general, Juan Garrigó, quien ha dado señales concretas sobre la necesidad de disponer del tiempo necesario para asumir las responsabilidades partidarias, incluyendo su salida como viceministro Administrativo de la Presidencia.

Ese precedente inevitablemente coloca la mirada sobre la Secretaría de Organización.

Y no se trata de una posición cualquiera.

La Secretaría de Organización constituye uno de los principales motores operativos de cualquier partido político. Desde allí deben articularse las estructuras nacionales, provinciales, municipales y territoriales; fortalecerse los organismos internos; organizarse el padrón y la militancia; canalizarse las inquietudes de las bases y mantener funcionando permanentemente la maquinaria política.

Por esa razón, sectores medios y de base del PRM comienzan a preguntarse si el criterio de dedicar mayor tiempo a las responsabilidades partidarias será aplicado de manera general a quienes ocupen las posiciones fundamentales de la nueva dirección.

EL CASO PARTICULAR DE GLORIA REYES

En el caso de Gloria Reyes, la expectativa resulta todavía mayor por las circunstancias que rodearon su llegada a la Secretaría de Organización.

Su elección estuvo precedida por una intensa crisis entre sectores internos del PRM y por movimientos y negociaciones que finalmente permitieron construir el acuerdo que hizo posible su escogencia, incluyendo una alianza con el sector interno vinculado al liderazgo del ministro de Turismo.

Superada aquella confrontación, comienza ahora una etapa diferente: la de demostrar capacidad para organizar, integrar y fortalecer territorialmente al partido.

Precisamente por eso, para numerosos dirigentes, la discusión ya no debe concentrarse en cómo Gloria Reyes llegó a la posición, sino en cómo ejercerá una responsabilidad que demanda presencia, contacto permanente con las estructuras y dedicación política.

El PRM lleva casi seis años administrando el Estado y enfrenta uno de los desafíos naturales de todo partido gobernante: evitar que la dinámica gubernamental termine debilitando su vida institucional y alejando a sus dirigentes nacionales de las estructuras territoriales que sostienen la organización.

De ahí que la nueva dirección tenga ante sí la tarea de revitalizar los organismos partidarios y recuperar una relación más activa con las bases.

¿UNA SEÑAL POLÍTICA?

Una eventual decisión de Gloria Reyes de concentrarse exclusivamente en sus responsabilidades partidarias tendría, por tanto, una lectura que iría mucho más allá de una simple renuncia a una función pública.

Representaría la señal de que la nueva dirección entiende que administrar el PRM requiere tiempo, presencia y dedicación.

Pero hasta que una decisión de esa naturaleza sea anunciada, la interrogante permanecerá abierta.

La juramentación de este domingo marcará formalmente el comienzo de una nueva etapa institucional para el partido gobernante. Después de los acuerdos, negociaciones y tensiones que acompañaron la conformación de sus autoridades, llegará el momento de los resultados.

Y entre las bases del PRM comienza a surgir una pregunta sencilla, pero políticamente significativa:

Si el secretario general entiende que debe liberar responsabilidades gubernamentales para dedicar tiempo al partido, ¿hará lo mismo la nueva secretaria de Organización?

La respuesta podría convertirse en una de las primeras señales sobre el rumbo que tomará la nueva dirección del Partido Revolucionario Moderno.

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