Hay movimientos que dicen mucho más que cualquier discurso.
En el día de ayer, se reportó la renuncia del diputado Elpidio Infante al proyecto de David Collado en La Vega. Brenda Ogando, diputada de Azua, también dejó ese equipo hace unos días y pasó a respaldar a Carolina Mejía.
Una salida resta respaldo, pero tantas deserciones ponen la cohesión sobre la mesa.
Mientras tanto, Geanilda Vásquez se incorpora al C28 junto a su equipo político. Su respaldo se añade al de Eligio Jáquez y a la llegada de cuatro exsenadores (Melania Salvador, Moreno Arias, Eddy Nolasco y Lenin Valdéz), en una etapa fortalecida por Ricardo de los Santos como coordinador nacional de campaña.
Cada incorporación aporta algo: relaciones, experiencia y capacidad de organización.
La confianza también se organiza. Y cuando se organiza, gana fuerza.
A mi juicio, estos movimientos dejan un contraste claro: Carolina amplía su equipo mientras David enfrenta pérdidas que obligan a revisar la unidad del suyo.
Las adhesiones todavía tienen que convertirse en votos. Pero reunir dirigentes y articular sus equipos es parte del trabajo que construye una candidatura competitiva.
La candidatura se anuncia, pero el liderazgo se demuestra.
Carolina está demostrando capacidad para convocar, integrar y sumar. Mientras Collado tiene que atender las fisuras de estas salidas, ella encuentra nuevas voluntades para avanzar.
Lo cierto es que, en política, cada respaldo cuenta. Y saber sumar también es saber liderar.









