La administración pública, es pieza fundamental para el desarrollo de los pueblos. Por tanto es imprescindible que quienes tienen el honor de ser actores de primer nivel en la tarea de gerenciar y manejar procesos y fondos públicos. Hagan todo lo posible de mantener disciplina y cuidado en el manejo de los mismos.
En República Dominicana durante la historia hemos tenido muchos funcionarios de diferentes niveles y capacidades. Estos han podido demostrar a través de sus gestiones. La transparencia, cuidado y rectitud con que han cumplido sus responsabilidades.
En el transcurrir del tiempo y en las diferentes administraciones, muchos ejemplos positivos y otros de amarga experiencia. Ejemplos estos que han marcado con páginas negras la administración pública.
Desde la dictadura del tirano Rafael Leónidas Trujillo, pasando por las administraciones del Dr. Balaguer, sin dejar de mencionar los años del PRD y por supuesto los gobiernos peledeistas. Con muy raras excepciones, el país pudo ver un presidente someter y procesar a la justicia, funcionarios de su administración en cuyas gestiones, la sociedad se sintió defraudada por la pulcritud en el manejo de los recursos puestos bajo su custodia.
Justo es reconocer que Luis Abinader ha sido claro, preciso y coherente al momento de actuar en función de cualquier eventualidad que pueda marcar negativamente la gestión de algunos de sus funcionarios. Es justo recordar que desde el caso de la Lotería que involucró a Su director de entonces, quien además guardó prisión hasta la sentencia de un juez y cumplir con la ley. Hasta cada caso presentado ante la sociedad, ha sido objeto de un trato responsable desde el poder ejecutivo y dónde a nadie se le ha tratado con privilegios.
El caso SENASA que vincula funcionarios y empresarios, es el último ejemplo del compromiso del presidente Abinader y el PRM con la necesidad de una administración apegada a la ley, la transparencia y los parámetros de la ética.
Con Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno el país vive una etapa de gobierno que no protege amigos y relacionados. Más bien apoya la justicia en la búsqueda de resarcir cualquier daño a la sociedad y sus instituciones.




