Por Huáscar Casado Pujols
En un país caribeño y cuyo deporte rey es el baseball, resulta interesante hacer un símil cuando se dan acontecimientos que permiten esa posibilidad.
Recién hemos presenciado el desarrollo del Clásico Mundial de Baseball, que tuvo lugar en Miami, Estados Unidos.
Pudimos ver desfilar por ese evento a muchos dominicanos que fueron a dar apoyo a nuestro equipo que enarbola la bandera tricolor y con la que todos nos sentimos más que agradecidos.
Mientras en Miami, se jugaba Baseball, la Alcaldesa Carolina Mejía usó de gran sagacidad y buen juicio para posicionar su gestión a los ojos de todos, con la oportunidad de que los dominicanos tengan la posibilidad de reunirse cuál si fuese una serie final de los rivales del Baseball local y se instaló en Malecón pantallas para que la familia disfrute de nuestro deporte más popular y que genera las más recónditas emociones.
Miles de ciudadanos se dieron cita en tres fechas, donde nuestro equipo presentó las credenciales que lo certifican cómo grande entre los grandes.
Aunque no ganamos el clásico, mientras unos buscaban vitrinas para exhibirse desde playas extranjeras. Carolina Mejía aprovechó y convocó al pueblo y de paso llamó la atención del país de una forma positiva.
Mientras algunos pensaban que tenían el juego bajo control, no contaban con la astucia de una jugadora experimentada que de forma sorpresiva le Tocó Por Tercera y de pasó demostró que la buena voluntad y disposición con la gente, trasciende el ánimo de algunos en tratar de aprovechar fuera lo que ella aprovechó dentro.




